Panamá

PanamáPanamáEncrucijada y lugar de paso, Panamá es una tierra de contrastes. Indígenas, europeos, criollos, mestizos, gente proveniente de todas partes del mundo, conforman un extraordinario crisol de razas y costumbres. La historia y las tradiciones conviven con lo actual, creando una fascinante multiplicidad en perfecta paz y armonía. En los pueblos y comunidades del interior de Panamá el visitante encuentra el país auténtico, el de las tradiciones folklóricas y costumbres propias de la vida en contacto con la tierra. Especialmente en las áreas de las provincias centrales se pueden admirar las manifestaciones del folklore proveniente de la singular amalgama cultural que se produjo entre europeos, africanos e indígenas. Ese legado y su posterior evolución han producido variadas expresiones culturales que se muestran en forma de coloridos vestuarios, bellas artesanías, y un extenso repertorio de estilos musicales y danzas tradicionales como el elegante tamborito o el voluptuoso baile congo. Chiriquí, en el extremo occidental de Panamá, es la provincia de mayor producción agropecuaria del país, gracias a los fértiles suelos de origen volcánico de sus tierras. Sus paisajes de gran belleza y los elevados picos de su cadena montañosa le han ganado el nombre de Valle de la Luna. La gente de esta provincia se caracteriza por su gran laboriosidad y sienten gran orgullo y aprecio por su zona montañosa y por el Volcán Barú, en cuyos alrededores han desarrollado cultivos como el café de altura.

Colón, provincia caribeña que se encuentra en el lado norte del Canal de Panamá es la tierra de los congos, descendientes de esclavos africanos que han conservado el legado de sus ancestros. La herencia africana también se nota en la forma de preparar sus comidas, especialmente los mariscos, que son muy apreciados. En los poblados de Portobelo y San Lorenzo, las murallas silenciosas de las fortalezas españolas preservan la memoria de los ataques de famosos piratas como Henry Morgan y Edgar Vernon y de corsarios como Francis Drake, cuyos restos descansan bajo las aguas de la Bahía de Portobelo.

La selva del Darien es la jungla tropical en la que se internaban los que huían durante la colonia ya que allí encontraban refugio y abundante comida. Se establecieron asentamientos llamados palenques, en los que construyeron una nueva vida. El aire de las noches del palenque se llenaba con trepidantes ritmos, seductoras cadencias y versos insinuantes que con el tiempo se convirtieron en el bunde y el bullarengue, la música que aún alegra las fiestas de los pueblos darienitas y que en las noches llega hasta lo profundo de la jungla misteriosa. La ciudad de Panamá está ubicada en la vertiente del Océano Pacífico, pero su alma pertenece al Caribe. Alegre y bulliciosa, pujante y moderna, ofrece al viajero una variedad de opciones que van desde las compras en modernos centros comerciales hasta la visita a conjuntos arqueológicos coloniales. Enérgica durante el día e intensa en las noches.

La privilegiada posición geográfica del país determinó la construcción del Canal de Panamá, una obra monumental que ha funcionado de manera ininterrumpida desde 1914, abriendo un camino de agua entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico. Millones de personas de todo del mundo desean ver esta prodigiosa obra de ingeniería, convirtiéndola en el punto más visitado del país. Se podría decir que el Río Chagres originó la idea del Canal, pues en el tiempo de la conquista hispana sus aguas navegables hacían parte del Camino de Cruces, que atravesaba el istmo enlazando el Caribe con el Pacífico.

 

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